Sofi y Diego viven en El Paso, Texas. Se casaron en Guadalajara porque el papá de Sofi es tapatío, y ella quería casarse donde empieza su familia. La boda la planeó Oswaldo Martínez; la mañana fue en un hotel de Providencia, y todo lo demás —el vestido, el primer encuentro, la ceremonia y la fiesta— en Casa Clementina, en Zapopan.

De ese día no recuerdo primero un lugar. Recuerdo que los dos pasaron horas esperando verse, como pocas parejas que he fotografiado. Y que cuando por fin estuvieron juntos ya no se soltaron: en la ceremonia, entre los invitados, en la pista, había entre ellos una complicidad que parecía decir «nadie, absolutamente nadie ni nada, nos va a arruinar este día que tanto deseábamos».

Esta es la crónica de esa espera, en el orden en que pasó.

La mañana, en un salón de juntas

Sofi se arregló en el NH Collection de Providencia, sobre la calle Sao Paulo, en uno de esos salones del hotel que entre semana sirven para juntas: la pantalla de proyección seguía encendida mientras su mamá, sus primas y su abuelita desayunaban y pasaban, una tras otra, a maquillaje y peinado.

Un salón de juntas del hotel convertido en cuarto de maquillaje, con la pantalla de proyección todavía encendida

Sofi se rió casi toda la mañana.

Sofi sonríe con los ojos cerrados mientras la maquillan en el hotel

Y hubo un momento que no era de ella. Su abuelita abrió una tarjeta, se llevó la mano a la boca y unos segundos después ya estaba llorando, con otra de las mujeres de la familia abrazándola por la espalda. Esas cosas pasan siempre en un rincón, mientras todos miran a la novia.

La abuelita de Sofi se lleva la mano a la boca al leer una tarjeta, mientras otra mujer de la familia la abraza por la espalda

La habitación nupcial

Pasado el mediodía nos fuimos a Casa Clementina. Ahí hay una habitación nupcial de muros de piedra y puertas de madera, y ahí Sofi terminó de arreglarse.

Sofi se acomoda el peinado en la habitación nupcial de Casa Clementina, con muros de piedra detrás

El vestido estuvo un rato colgado frente a la puerta, esperando también.

Sofi sostiene su vestido de novia colgado de la percha frente a una puerta de madera

Se lo puso con su mamá y con su prima, sin prisa: el velo largo extendido sobre el piso, los botones de la espalda, las zapatillas plateadas.

El velo bordado extendido en el piso, visto por debajo de una ventana esmerilada
La mamá y la prima de Sofi le abrochan las zapatillas plateadas mientras ella sonríe
La mamá de Sofi le ajusta el vestido de novia, vistas a través de una puerta

Ya vestida, se quedó un momento mirando por la ventana hacia el jardín. Faltaba poco.

Sofi, ya vestida, se asoma por la ventana de la habitación hacia el jardín

Del otro lado del jardín

Diego llegó con su papá. Una orquídea blanca en la solapa, unas vueltas por el pasto con él, y la misma espera, del otro lado de la casa.

Una mano le prende la orquídea blanca en la solapa a Diego
Diego y su papá en el jardín de Casa Clementina, vistos a través de un arco

El primer encuentro, con los votos

Poco antes de las cuatro, Diego se paró en medio del jardín, de espaldas a la casa y con las manos cruzadas. Sofi salió de la habitación y cruzó el pasto hacia él. Es la foto de la portada: él todavía sin verla, ella ya en camino.

Se encontraron, se rieron, él le tomó la cara entre las manos.

Diego le toma la cara a Sofi en el primer encuentro, frente a los setos del jardín

Y ahí mismo, más de dos horas antes de la ceremonia y con muy poca gente alrededor, se leyeron sus votos. Diego leyó los suyos de un papel; Sofi lo escuchó con los ojos llenos de lágrimas.

Diego lee sus votos en el primer encuentro mientras Sofi lo escucha
Sofi sonríe con los ojos llenos de lágrimas mientras escucha los votos de Diego

Cuando empezaron a llegar los invitados, lo más íntimo del día ya había pasado. Lo habían guardado para ellos dos.

La ceremonia, y la noche que nos alcanzó

La ceremonia empezó a las seis y veinte en el jardín. Sofi entró del brazo de su papá, con el velo arrastrando sobre el pasto y el sol ya muy bajo detrás de las palmeras.

Sofi camina del brazo de su papá hacia la ceremonia, con el velo largo sobre el pasto y el sol bajo detrás de las palmeras

Antes de los anillos, Diego abrazó a su mamá.

Diego abraza a su mamá durante la ceremonia en el jardín

A principios de octubre el sol se mete en Guadalajara poco antes de las siete. Para cuando llegaron los anillos, la luz ya se estaba yendo, y el beso fue con el último azul del cielo.

Diego habla al micrófono mientras le pone el anillo a Sofi
El beso de Sofi y Diego al final de la ceremonia, ya anocheciendo, con los invitados alrededor

Salieron caminando entre los invitados con la fachada blanca ya iluminada. Nos agarró la noche, y a nadie le importó.

Sofi y Diego salen de la ceremonia entre los invitados, de noche, con la fachada blanca iluminada

La fiesta

La recepción fue bajo un techo de telas blancas. Entraron a las ocho y media con los brazos en alto y bailaron su primer baile entre chisperos.

Sofi y Diego entran a la recepción con los brazos en alto
Primer baile de Sofi y Diego entre chisperos, sobre una pista de hojas verdes

En los brindis se rieron de todo lo que les dijeron.

Sofi y Diego se ríen en su mesa durante los brindis

Después vinieron los bailes con los papás: Diego con su mamá, Sofi con su papá.

Diego abraza a su mamá en la pista durante su baile
Sofi baila con su papá y sonríe

Y luego, el confeti.

Sofi y Diego abrazados bajo una lluvia de confeti plateado

Sofi bailó toda la noche.

Sofi baila con los brazos en alto entre sus invitados

Ya cerca de la medianoche los volví a encontrar juntos entre la gente: Diego diciéndole algo al oído, ella muerta de risa. Es lo que anoté de ellos durante todo el día. La complicidad de dos personas que llevaban mucho tiempo esperando ese día y no pensaban dejar que nada se lo quitara.

Diego le dice algo al oído a Sofi y ella se ríe, ya de noche en la fiesta

Casarse en Guadalajara viviendo en El Paso

Para quien está en la misma situación —vivir en Estados Unidos y casarse en la ciudad de la familia—, esto es lo que hizo funcionar su día, visto desde donde yo estaba.

Un planner de aquí. La boda la armó Oswaldo Martínez, en Guadalajara, mientras ellos vivían a más de mil kilómetros.

Dos lugares y un solo traslado. Maquillaje y peinado en el hotel, con toda la familia junta; el vestido, en la habitación nupcial de Casa Clementina. Sofi hizo el camino sin el vestido puesto y se vistió donde se iba a casar.

Los votos, antes. Se los leyeron en el primer encuentro, a las cuatro de la tarde. Cuando empezó la ceremonia, lo más íntimo ya lo habían vivido casi a solas.

La hora de la ceremonia. A las seis y veinte, a principios de octubre, la luz natural alcanzó justo para la ceremonia; la salida ya fue de noche, con la fachada iluminada.

Estas son las horas de ese día, leídas de mis archivos:

  1. 11:10Maquillaje y peinado en un salón del NH Collection Providencia, con la mamá, las primas y la abuelita de Sofi.
  2. 14:20Habitación nupcial en Casa Clementina.
  3. 14:45El vestido, con su mamá y su prima.
  4. 15:30Diego llega con su papá.
  5. 15:59Primer encuentro en el jardín; a las 16:06, los votos.
  6. 18:20Ceremonia en el jardín.
  7. 18:44El beso y la salida, ya anocheciendo.
  8. 20:32Entrada a la recepción y primer baile.
  9. 20:46Brindis.
  10. 21:43Bailes con los papás, y el confeti.
  11. 00:20El ramo. La fiesta seguía.

Si vives fuera de México y quieres casarte en Guadalajara, puedes ver paquetes y precios o escribirme directo. Y si te interesa cómo trabajo cuando la boda está lejos de casa, están las bodas destino que he fotografiado.