Si compraste o hiciste presets antes de 2018, tienes archivos .lrtemplate. Y si abriste Lightroom en los últimos años —el de la nube, el del celular— te habrás encontrado con que simplemente no los acepta. No da error claro: no los ve.

Me pasó con los míos. Tenía tres presets en blanco y negro y tres a color que llevo años usando en bodas, todos en el formato viejo. Esto es lo que aprendí al pasarlos al formato nuevo, y por qué no es tan simple como parece.

Qué cambió en 2018

Adobe cambió el formato de los presets en Lightroom Classic 7.3. Los .lrtemplate dejaron de ser el estándar y se pasó a .xmp, que es el que entienden hoy Lightroom Classic, el Lightroom de escritorio y el del celular.

Lightroom Classic todavía convierte los viejos al importarlos. El de la nube no: si tu biblioteca vive ahí o editas desde el celular, tus .lrtemplate no existen.

No es cambiarle la extensión

Es la primera tentación y no funciona. Son dos formatos de archivo distintos por dentro: el .lrtemplate es una tabla de Lua, y el .xmp es XML. Renombrar uno no lo convierte en el otro — te queda un archivo que ninguna versión de Lightroom sabe leer.

La trampa que casi nadie ve: la versión de proceso

Aquí está lo que de verdad importa y lo que hace que una conversión automática te cambie el look sin avisarte.

Cada preset guarda, además de sus valores, la versión de proceso con la que se hizo. La versión de proceso es la manera en que Lightroom interpreta esos números. Los mismos valores de exposición, contraste y curvas no se ven igual bajo una versión de proceso que bajo otra — Adobe cambia cómo se renderizan las sombras, el ruido y las altas luces entre una y otra.

Entonces, si conviertes un preset y en el camino la versión de proceso se actualiza, el archivo nuevo tiene los mismos números pero produce una foto distinta. Y es una diferencia difícil de detectar mirando: no es que se vea mal, es que se ve un poco distinto de lo que tú llevas años usando.

Mis dos paquetes tienen versiones de proceso diferentes entre sí, precisamente porque se hicieron en momentos distintos: 6.7 en el Pack GOT y 11.0 en los de blanco y negro. Convertirlos a lo bruto los habría igualado y habría roto los dos.

Cómo lo hice: ajuste por ajuste, y luego contarlos

No usé la conversión automática. Pasé cada preset a mano, ajuste por ajuste, conservando su versión de proceso original. Y después hice lo que me parece la parte que no se puede saltar: comparar los 528 valores de los seis presets, uno contra uno, entre el archivo viejo y el nuevo.

Coinciden todos. Eso es lo que me permite decirte que el .xmp que descargas hace exactamente lo mismo que el .lrtemplate que llevo años usando, y no algo parecido.

El detalle de los nombres internos

Algo que descubrí en el camino y que le pasa a mucha gente: el nombre que Lightroom te muestra no es el nombre del archivo, es un nombre guardado dentro del preset. Y los míos venían sucios de años de guardar y volver a guardar — uno se llamaba literalmente B&W Darks.lrtemplate Preset, con la extensión metida en el nombre, y otro se llamaba temporalalba.

Al pasarlos a .xmp les puse el nombre del archivo, que es el que yo uso de verdad. Si vas a convertir los tuyos, ábrelos y míralos: es muy probable que arrastres nombres que nunca quisiste ver en tu panel.

Por qué sigo incluyendo los .lrtemplate

Porque no todo el mundo actualiza. Los dos paquetes que vendo llevan sus tres presets en los dos formatos: los .xmp para cualquier Lightroom de hoy, y los .lrtemplate originales por si trabajas con una versión anterior a 2018. No cuesta nada incluirlos y evita que alguien se quede sin poder usar lo que compró.

Si vas a convertir los tuyos

Tres cosas, en orden de importancia. Comprueba la versión de proceso antes y después — es lo único que puede cambiarte el look sin que lo notes. Revisa los nombres internos, porque casi seguro traen basura. Y compara los valores en lugar de confiar en que la conversión salió bien: una revisada de diez minutos te ahorra descubrir dentro de seis meses que tu preset ya no es tu preset.